6 oct. 2010

A MI MADRE

Soñé que me hallaba un día 
en lo profundo del mar: 
sobre el coral que allí había 
y las perlas, relucía 
una tumba singular. 

Acerquéme cauteloso 
a aquel lugar del dolor 
y leí: “Yace en reposo 
aquel amor no dichoso 
pero inmenso, santo amor.” 
La mano en la tumba umbría 
tuve y perdí la razón. 
Al despertar yo tenía 
la mano trémula y fría 
puesta sobre el corazón. 

(De Rubén Darío. Poesías inéditas, Visor, Madrid, 1988) 

Agradezco a Rubén Darío el permitirme utilizar sus versos para recordar a la madre que ya me dejó. 
15/mayo/2010. http://www.facebook.com/note.php?note_id=392389076701

CABICHUÍ

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