25 sept. 2010

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA BUREVA

Posiblemente el nombre de Bureba procede del dios Autrigón Vurobio, como así nos lo constatan cuatro aras votivas del siglo III o principios del siglo IV dedicadas a esta divinidad que fueron descubiertas entre 1973 y 1975, en el término de Barcina de los Montes. Lo que no se sabe es la relación existente entre la divinidad prerromana y la aplicación del topónimo a la comarca. Hasta mediados del siglo XIII con la llegada de la lengua romance no aparece en la documentación el término Bureba. Anteriormente las referencias a este territorio han sido diversas: Villa de Orobi (863), Boruevan (867), Borovia (975), Borova (1054), Boroviam (1106), Borovie (1156), Buruva (1169), Voroviam (1198), Burueva (1230), Borueva (1237), y menos frecuente es el término Borovie.
Si hay una comarca bien definida en tierras de Burgos, 
es ésta de la Bureba. Una extensa comarca situada 
al noreste de la Provincia, rica en paisajes, arte e 
historia, regada por múltiples arroyos y riachuelos 
que llevan sus aguas por el Homino y el Oca hacia
 el Ebro.


La primera referencia documental sobre la ocupación del espacio físico de la Bureba se encuentra en el acta fundacional de la iglesia de San Juan de Orbañanos del uno de marzo del año 867, en el valle de Tobalina, donde se cita por primera vez el nombre de esta región. Este monasterio demás de ser un centro espiritual y de cultura, lo era de trabajo agrícola y ganadero, porque tenían que procurar el alimento. El abad Guisando fundador junto con otros nueve monjes, posiblemente mozárabes y huidos de la Rioja, además de legar unos libros, otorgaron "...terras que manibus meis rumpi et fódi in Castella, et etiam in Ovarenes et in Boruevam...". Con toda probabilidad la ocupación de este territorio fuera anterior a esta echa tal y como lo hace suponer la donación del Conde Diego donde se enumeran lugares próximos a Briviesca ‑Platano (Prádanos)‑ En el documento fundacional, que es apócrifo, no se recogen los límites pero se establecen diferencias respecto al carácter montañoso y accidentado de los Obarenes. Serán los factores geográficos reseñados anteriormente ‑ planitud y fertilidad de sus suelos‑ e históricos ‑nacimiento de circunscripciones de orden político y judicial‑ los que definan el espacio de esta región.

Según Martínez Diez, hasta el año 952 no existiría ninguna referencia documental incontestada de la Bureba. En esta fecha aparece citada en un documento como un pueblo más Junto a Vallarta, Ribarredonda y Pancorbo. Según este medievalista la expansión de la Bureba nace con relación a la Tenencia, o al Condado, entidad política ligada al patrimonio señorial de los Salvadores que tiene carácter subsidiario respecto al de Castilla la Vieja. Esta demarcación se hace evidente en la segunda mitad del siglo XI y prospera en el XII. Con anterioridad y durante la primera mitad, concretamente en el año 1016 eran bien conocidas las aspiraciones de Sancho el Mayor de Navarra por dominar la Bureba. No obstante, ya en 1024, Sancho se apellida entre otros además de rey de Pamplona y Álava, también de Castilla. Hasta los obispos de Valpuesta y Auca, entre cuyos obispados se reparte el alfoz de Bureba iban acompañando al rey navarro. Entre 1058 y 1062 los navarros asediados por los castellanos ceden terreno, pasando a depender el alfoz de la Bureba directamente a los descendientes de la familia Condal castellana los Salvadores, ya condes de Bureba. Su dominio en estas tierras no se interrumpió hasta finales del siglo XII, en que desaparece el último vástago de esta familia burebana. Sin embargo, Pancorbo siguió figurando como propiedad Navarra hasta 1070, siendo la última plaza en caer. Fue definitivamente, Alfonso VI el que recobró toda la Bureba hacia 1076 pasando a depender de nuevo a Castilla.

El alfoz de Briviesca o Río Vesga se encuentra documentado desde el 22‑VI‑1065 en un diploma de Cardeña "... deinde donamus nostra divisa in Quintanilla in alfoze de Vervesca". El Quintanilla de este documento lo más probable que corresponda el actual Quintanillabón. La segunda mención del alfoz es un poco posterior y está datada en el año 1075"... concedoque quandam villam in alfoze de Berbesca nomine Platano". Dos años más tarde, el 17‑XII‑1077 se reitera la misma mención 1n alfoce de Verbíesca villa Platano... cum monasterio S. Martini ad integritatem et cum su decania, S. Stefani de Otero MartinC. Plátano es el actual Prádanos y con Quintanillabón eran dos aldeas del alfoz de Briviesca junto con las tres localidades que son objeto de estudio ‑Aguilar de Bureba, Revillalcón y Valdazo. El resto de los lugares de esta comarca que atesoran testimonios románicos formaron parte de los alfoces de Poza, Pancorbo y Monasterio que se integrarían más tarde en la merindad de la Bureba. Alalfoz de Poza, que es citado en la documentación de Oña el 14‑V‑1,011 "Solas in alfos de Posa‑‑‑ct exinde ad defessam de Arconada que est mea de alfoz de Posa", pertenecían los pueblos de Abajas, Bárcena de Bureba, Los Barrios de Bureba, Carcedo de Bureba, Castíl de Lences, Hermosilla, Lences, Navas de Bureba, Oña, Piérnigas, Pino de Bureba, Quintanarruz, Río‑Quintanilla, Rojas, Salinillas de Bureba ' Arconada, Terminón y Valdearnedo. Soto de Bureba, sin embargo, es el único de los pueblos que atesora románico perteneciente al alfoz de Pancorbo. Este alfoz se halla documentado expresamente en los diplomas emilianenses; así el 15‑16 de febrero de 1114 con referencia a Valluércanes nos señala "et est ipsa villa in alfoce de Pontecurbo". El alfoz de Monasterio está citado solamente una vez de forma expresa en la diplomática castellana y data del 1001‑1033 "concedo Bouadiella cum sua ecclesia que iacet in alfoi;e de opido quod uocatur Monasterio, prope uilla que dícitur Quintana de Donbidas". Pertenecían a este alfoz los pueblos de Ahedo de Bureba, Galbarros y Monasterio. Carrías fue la única aldea de este estudio que se integró en el alfoz de Oca, está presente tempranamente en la documentación (1‑01‑964).

El alfoz fue un sistema de organización comarcal y territorial que controlaba y aplicaba el pode de los delegados reales, concretado en la administración y en el ejercicio de la jurísdicción civil y militar. El vocablo documentado al menos desde el primer tercio del siglo X procede del árabe ‑a hauz‑ con el significado de comarca, cantón o di trito, importado por los mozárabes que se trasladaron a tierras cristianas (leonesas y castellanas) y desde la segunda mitad del siglo IX. Otros dos vocablos romances de origen latino ‑suburbio y territorio‑ fueron utilizados al mismo tiempo para designar idéntica realidad.

Pero sin duda el Arcedianato fue la institución más notable del medioevo en la zona de la Bureba con sede en Briviesca y de amplia extensión geográfica. El origen de esta forma de jurisdicción eclesiástica se remonta a los Concilios Visigóticos. En las diócesis hispanas, y concretamente en la de Burgo entre los años de 1070 y 1080, hallamos varios arcedianatos y abadías seculares, entre ellos el de Briviesca. La presencia, por primera vez, del arcediano de Briviesca en actos documentados del obispado de Burgos, se da el 5 de abril de 1139. Finalizado el siglo XII, y estando la villa de Briviesca bajo la tenencia de la Casa de Haro, continúan los arcedianos de Briviesca testificando bastantes documentos, que nos esclarecen la casi absoluta dedicación de estos personajes a asuntos de curia ‑vicarios del obispo, jueces eclesiásticos ordinarios, presentadores de clérigos, proveedores de las prebendas dentro de los términos de su iglesia, etc‑ más que a los pastorales del territorio del que son titulares. A principios del siglo XIII el arcedianato de Briviesca abarca los siguientes lugares, según se desprende de la estimación de préstamos hecha en tiempos de Don Aparicio, obispo (1247‑57) y bajo el arcedianazgo de Donjuán Domínguez. El arcedianato comprendía, entre otros muchos territorios e iglesias los de: Rojas, Valdazo, Ahedo, Galbarros, Salínillas, Monasterio de Rodilla, Soto, etc. Los arcedianazgos se sucedieron a lo largo del tiempo demostrando la importancia económica que tuvo esta institución y se ratificó durante el reinado de los Reyes Católicos como evidencia el interés que tenían los monarcas para que la provisión del arcedianato briviescano quedara en manos de la corona.

Superpuesta al Condado o Tenencia, en un principio todo alfoz se hallaba bajo la jurisdicción del tenente del castillo, y al Arcedianato se irá definiendo desde el siglo XIIla Merindad, documentada ya en 1061. Los alfoces de Briviesca, Pancorbo, Poza y Monasterio se integraron más tarde en la merindad de la Bureba. Desde principios del siglo XIII hasta 1285 serán diferentes personas ‑Don Diego, su hijo Don Lope, Álvaro Núñez, Don López Díaz‑‑‑..‑ y familias ‑Casa de Lara y Casa de los Haro‑ los que ostenten la tenencia de la Bureba. En la documentación posterior a 1285 apenas cita tenentes o dominantes de las distintas zonas del reino. El origen de esta nueva entidad administrativa, la merindad, no está claro, pero desde mediados y sobretodo finales del siglo XII aparecen alusiones a los merinos en diversos documentos poniendo de manifiesto su existencia. En 1178 consta por primera vez la existencia de un merino territorial que actúa por delegación del merino mayor de Castilla, para toda la Bureba, entonces y durante varios siglos unida administrativamente a La Rioja. Lasuperposición de ambas entidades administrativas ‑Condado y Merindad‑ en el tiempo se reflejan en la documentación. Así en 1179, en un documento por el que Pedro Martínez Otorga al abad de Oña una hacienda de Quintanaopio aparece como confirmante Pedro Rodríguez, que figura como tenente de la Bureba. La tenencia de don Pedro debió ser muy corta puesto que en 1180 en una carta de cambio entre el abad Juan IV y Pedro García, hallamos como tenente de Boroviam a Don Diego Jiménez, hijo de Don Jimeno, merino de Alfonso VII. Don Diego en 1199 seguía como tenente de la Bureba. Pero a partir del siglo XIII el merino se convierte en el verdadero detentador del poder, en detrimento del "tenente". A mediados del siglo XIV la merindad de la Bureba tenía una superficie de 1059 kilómetros cuadrados y contaba con 104 pueblos, según consta en el Libro Becerro de las Behetrías de Pedro I. En los últimos años del siglo XV fue posible conocer la delimitación y composición de la merindad, al estar detallada en el largo pleito que mantuvieron las villas de Briviesca y Pancorbo por la capitalidad. La única novedad la va a introducir el censo de 1528, donde en vez de presentarse el centenar de lugares de la Merindad de forma seguida, éstos aparecen distribuidos por primera vez en siete "cuadrillas": Santa María Ribarredonda, La Vid y Berzosa, Caderechas, Rojas, Prádanos, Cameno, y Quintanilla San García. Esta misma distribución se mantuvo en el censo de 1591, en el que la Merindad poseía una población superior a los 20.000 habitantes, como doscientos años después, en el Nomenclátor de Floridablanca (1785).

La situación geográfica de la merindad no sólo abarcaba los pueblos y villas al pie de los Montes Obarenes sino también lugares y términos de la cuenca de Miranda de Ebro, como Ameyugo, otros casi en la Brújula, como Monasterio de Rodilla y Santa Olalla e incluso tierras al norte de los mismos Obarenes, en los valles de Oña y en el mismo río Ebro, como la villa de Frías.

Al consolidarse y pervivir la Merindad durante varios siglos actuó como elemento formador, aunque no sin dificultades, de la región. Su influencia ha permanecido con el partido del siglo XVIII y ha enlazado con su directo descendiente el partido judicial del siglo XIX. Creado en 1834, unos meses después de que se estableciera la división de España en provincias, quedó constituido por 92 pueblos, de los que 80 habían formado parte de la Merindad. De los doce restantes, dos habían pertenecido a la Merindad de Montes de Oca y los otros diez, entre ellos Frías, a la de Castilla la Vieja. Con esta nueva división las Merindades desaparecieron para siempre. Briviesca detentó la cabeza del partido judicial.

La Ley de Demarcación y Planta judicial de 1988 modificó la estructura del partido judicial de la primera mitad del siglo XIX, atribuyendo a Briviesca todos los términos municipales del antiguo partido de Belorado, incluida la cabeza de partido, pero perdiendo los núcleos situados al norte de los Obarenes pasando a formar parte de la administración judicial de Villarcayo. El partido de Briviesca ha quedado configurado por 67 municipios.

CABICHUÍ

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